No us imagineu la de tems que fa que tenía aixó escrit... / Pyros~

dimarts, maig 19

So here we go! La meva nena bonica m.m es increïble que tardi tan a escriure cada capítol ^^; és molt trist, perquè un cop m’hi poso es cosa de dos dies... però si no tinc inspiració ja puc intentar-ho ja, que no hi ha manera T^T En fi...

Us faig un petit resum, que igual (segur que) us fa falta xD let’s see:

La Pyros, una piròmana amb doble personalitat (Pyros, que es creu una deesa, i Aura, sent la primera la dominant) està ingressada en un psiquiàtric. Coneix el que serà el seu advocat, i li cau “bé”.

Al poc de conèixer-la, l’advocat ja assisteix a una escena que li demostra que la nena és molt sensible a certs temes a pesar de la seva indiferència a tot, i que la seva personalitat amagada es tremendament inestable. Tot i així, esta decidit a ajudar-la i, per alguna raó no revelada encara (tchan tchan tchaaaaan!) vol aquest cas per sobre de tot.

El Miguel, un infermer del psiquiàtric (que no es mexicà ¬¬ es... hm... Italià *o*) cuida a la Pyros, i decideix confiar de moment en l’advocat. Li diu que els dibuixos que Aurora (no Pyros) fa a vegades en el seu petit quadern potser li són d’utilitat.

L’advocat els hi porta a la seva mare, María, una gran psicòloga. La majoria dels dibuixos són d’una foguera, però no tots...

TOMA RESUMEN xDDD

Apa, continuem la historia m.m




María se limitó a abrir el cuaderno por la primera página. El abogado se colocó detrás para mirar también lo que su madre veía. Ninguno de los dos parecía extremadamente sorprendido. Pasaron una página más. Y otra. Y otra. Al final del cuaderno, la reacción era la misma.

“Vaya. Realmente le gusta el fuego a tu novia.”

“¿Lo dices porque el 90% de los dibujos son de una hoguera? Que lista, ¿Qué haría yo sin ti?...”

“No haber nacido. Y otro día niega lo de novia hijo mío, solo me falta un retoño pederasta… Pero no hablemos de eso ahora. El otro 10% es el que me preocupa…”

María abrió el cuaderno para enseñar la parte a la que se refería.

No es que fuera una página muy especial. Ni muy explicativa. Si en ella hubieran encontrado un cuadro de margaritas y girasoles manchados, pues sí, hubiera resultado interesante.

Pero esa página en concreto estaba simple y completamente pintada de negro…

…excepto por una mano blanca abierta en medio, salpicada. Los cuadros que no representaban una gran hoguera eran todos similares.

“Ese día tu clienta estaba especialmente artística al parecer.”

“¿Significa esto algo…?”

“Que mi nuera tiene las manos muy pequeñas…”

“¡No es tu nuera!”

“Así mejor, gracias.”

“De nada.”

María se quedó mirando un rato el cuadro. Resiguió con el dedo el borde de la blanca mano dibujada. La niña era albina, ¿no?... se preguntó si alguien se habría dado cuenta de que llevaba la mano pringada de pintura blanca al hacer eso. Sabía por experiencia que la mayoría de los enfermeros (e incluso muchos psicólogos) apenas prestaban verdadera atención a sus pacientes. Ahora reseguía la línea del centro de la mano suavemente. Tenía solo 16 años… Miró significativamente a su hijo. Sabía que él sería bueno con ella, Aurora tenía suerte de contar con alguien como él.

Esperaba que se diera cuenta a tiempo.

“¿Y bien?” Se impacientaba él.

Como toda respuesta, María colocó su propia mano encima de la dibujada, cubriendo todos los dedos. Luego, cerró el puño con fuerza sobre el esbozo, como si quisiera agarrar la mano salpicada en el. Volvió a dirigirle la mirada al letrado.

Este se limitó a parpadear. Miró su propia mano, esperando encontrar la respuesta ya que su madre no se la daría de buenas a primeras. Cerró y abrió los dedos, colocándola hacia delante. Frunciendo el ceño, decepcionada, María le colocó el cuadro de modo que ahora fuera él el que “chocara esos cinco” con la mano blanquecina.

“Esta niña necesita desesperadamente a alguien. Alguien que la coja de la mano y la detenga, que la arrastre hacia el buen camino. Ha caminado sola ya mucho.”

“… ¿y ese alguien tengo que ser yo?”

“… la madre de la pobre murió ahogada en ese diluvio…. Ella necesita encontrar una cara familiar, algo que la haga sentir suficientemente segura como para volver en sí. Que sepa que no necesita esconderse en esa fachada de diosa. Si no es su madre, ¿Quién…?”

De pronto abrió los ojos un poco más. Presionó con fuerza sus labios, que pronto fueron tapados por su propia mano, pensando. Su hijo solo esperó. Sabía que cuando María ponía esa cara, solo significaba que estaba a punto de obtener la respuesta…

La cual no tardó en llegar.

Más o menos.

“Un día, un niño estaba paseando por la calle con su padre. De pronto la pelota con la que jugaba se le escapó hacia la calle y, al correr a buscarla, un coche atropelló al pequeño. La ambulancia los llevó a él y a su padre hasta el hospital. Cuando avisaron al cirujano de guardia, este entro en la sala de operaciones y salió al momento. Argumentaba que no podía operar al niño, porque era su propio hijo. ¿Cómo es posible?”

El abogado suspiró.

“El cirujano de guardia era una mujer. Su madre.”

Pero sabía que la respuesta no sería tan previsible. A su madre le gustaba que él mismo encontrara las soluciones, dándole sólo pistas que nunca eran tan fáciles como parecían. Se centró en encontrar las similitudes entre su situación y la de la adivinanza.

En fin.

La gracia de esta estaba en que, si no la habías escuchado antes, automáticamente suponías que el cirujano de guardia era un hombre, y que era imposible que el niño tuviera dos padres.

Pero la madre de Aurora estaba muerta ahora, y en vida tenía una enorme pensión que la dejaba dedicarse por completo a su hija, así que no se trataba de ese tipo de confusión

La clave sería los roles Padre/Madre establecidos, pues. Su madre era una gran feminista.

Bien.

Se suponía que la madre era la que tenía que cuidar de la niña cuando ella estaba asustada y necesitada... Pero ahora la madre no podía cuidar de ella. Eso era evidente.

La niña debía ser cuidada.

Pero no por la madre…

“… sino por el padre.”

La madre sonrió y afirmó con la cabeza.

“Debes buscar al padre de esa niña. Verlo la hará reaccionar. ¿Sabes algo de él?”

“No. Pero lo averiguaré.”

Lo único que sabía de él era su nombre. O lo sabría, en cuando consultara el archivo de la pequeña diosa. Rápidamente saltó hacia la puerta corriendo, besando a su madre en la mejilla y pasando por delante de la secretaría saludando rápido con la mano.

“¡Hijo!” Gritó María antes de que se fuera.

“¿Qué?”

“Tu padre… hubiera estado orgulloso de ti.”

Se escuchó un sonoro portazo cuando el letrado se fue.




En cuanto Pyros se encontró completamente recuperada de la anestesia, decidió que tenía que dibujar.

Sí. No quería. Tenía.

A Pyros no le gustaba dibujar. Lo encontraba inútil. En cuanto acababa un cuadro, se lo quedaba mirando con desprecio, sin entender muy bien qué valor se suponía que podía tener esa clase de cosas. Pero aún así, de tanto en tanto, algo en su interior le exigía, le ordenaba, la obligaba a coger pinceles y un lienzo para plasmar en él lo que su yo interior tenía en la cabeza.

Gracias a Dios normalmente podía pintar fuego. Los colores rojizos y anaranjados eran su especialidad. Se había vuelto una gran experta en captar sus sombras, en expresar su ardiente belleza. Era casi tan bonito como observar una gran hoguera de verdad y ver como puros demonios humanos se quemaban en ella. Ah, la satisfacción de un trabajo bien hecho.

Pero, lastima, hoy parecía que no era un día de esos. Hoy le tocaba utilizar las pinturas negras. Frunció el ceño. Si pensaba que volvería a hundir su mano humillantemente en el pote de pintura blanca, estaba muy equivocada.

Empezó a pintar con trazos agresivos, como siempre. Intentando someter la tela a pincelazos. Arriba, abajo. En diagonal. Zas zas. La batalla no duraba mucho, por supuesto.

Pero, curiosamente, hoy no tenía ganas de agarrar con fuerza el pincel, ni de clavarlo en la tela como un cuchillo y ahogar sus frustraciones. Al parecer a la pequeña Aurora hoy le apetecía llenar la tela blanca con elegantes pincelazos negros, con suavidad y ternura, como quien pinta un paisaje con una bonita puesta de sol. Solo que en su cuadro el sol llevaba puesto como unas 5 horas. Y no había luna. Nop.

Pyros resopló y siguió pintando como su instinto le ordenaba. Sabía por experiencia que si no hacía caso a sus impulsos interiores, estos no cesarían nunca, así que mejor ponerles fin. Pronto la tela estuvo casi por completo oscura. En cuanto procedía a pintar de negro dos pequeños agujeros que quedaban en medio de la tela, algo la interrumpió.

“Bonito cuadro.”

“Pues claro.”

Se giró para ver quien tenía el buen gusto de alabarla. Se encontró con los orbes verdes que ahora ya le eran familiares.

“¿Tu de nuevo? Pensé que te habrías asus-”

“¿Quién es tu padre?”

“… ¿Uh?”

“Tu padre, ¿Quién es?”

“…Todos somos hijos del gran Dios misericordioso...”

“Que graciosa.”

Pyros no contestó, y volvió a dirigir el pincel hacia uno de los dos puntos que aún seguían manchados de ese horrible blanco. No acababa de decidirse a pintarlos.

“Necesito saber quién es tu padre.”

“No tengo.”

“Si tienes. Todos tenemos.”

“Yo no.”

“Déjame que llame a las noticias, pues.”

“…Curioso.”

“¿El qué?”

“Que llames a la prensa sensacionalista antes que algún laboratorio científico…”

El abogado suspiró y se sentó en la pequeña cama con cuidado, mientras Pyros aguantaba el pincel negro delante del cuadro, vacilando aún.

“Sabes que conseguiré el nombre de tu padre me lo digas o no.”

“Bien por ti.”

“Solo quería darte la oportunidad de explicármelo tu.”

Pyros dejó de mirar el cuadro entonces.

“¿Explicar el qué?”

“Tu versión.”

“¿De qué se supone que he de tener una versión?”

“Del abandono de tu padre.”

Pyros permaneció en silencio. Cogió el pincel y volvió a pasar la tinta negra por una zona que ya estaba pintada. Zas.

“Supongo que tienes muchas ganas de contar porqué tu padre fue un mal padre y un ser humano peor. Porqué no quieres ser como él ni considerarte su familia.”

Zas. Zas.

“Que pegaba a tu madre o algo así. ¿Por eso se separaron tus padres, Pyros? ¿Era tu padre un maltratador?... “

Zas. Zas. Zas.

“Quizás quieres decir que te pegaba a ti también, y te odiaba. Que te alegras de que se fuera y que no lo echaste de menos…”

“¡PARA YA!”

Pyros había lanzado el pincel en algún lugar indefinido de la habitación.

Aunque de indefinido poco, que la mancha negra en la blanca pared se notó durante años.

Miraba desesperada al abogado, y sus ojos rojos no parecían tan dañinos, sino el doble de dolidos.

“¡PARA!” Repitió. “¡Mi padre no era así! ¡No lo era! Él era bueno, bueno… dulce, agradable… todo el mundo lo quería, todo el mundo sabía que llegaría lejos…. Y llegó, ¡Pero nací yo! ¡YO! ¡MALDICIÓN DE DIOS!”

Había alcanzado un estado de hiperventilación peligroso. Su frente estaba llena de gotas de sudor que mágicamente habían aparecido. Tenía los dos puños apretados al máximo, hasta tener los nudillos blancos.

“Yo lo estropeé todo. Vergüenza.¡Vergüenza! Todos lo decían, yo soy una vergüenza. Para él. Para mamá. ¡Paliducha! ¡Enferma! Así que él hizo lo mejor. ¡LO MEJOR! ¡Fantasma…! Y dejó que mamá y yo nos marcháramos de su lado antes de que fuéramos peligrosas para su reputación. ¿Lo entiendes, mi pequeña Ángel? Papá tiene reputación… si mamá. Lo entiendo, mamá, lo sé… ¡NO HABLES ASÍ DE PAPÁ!”

Y con ese último grito, Aurora, no Pyros, se lanzó con las manos en alto hacia el cuello del abogado. Lo hubiera matado. Oh dios, lo hubiera matado por hablar mal de papá. Hubiera apretado las manos con fuerza y ¡Click! ¡Creck! ¡Cronk! ¡Muerto!...

O eso hubiera pasado si las manos de Aurora no hubieran sido interrumpidas en medio de su misión. Por alguien de largo cabello moreno y bata blanca.

Miguel puso a la niña de cara hacia a él y, después de contemplar durante unos pocos segundos el odio con el que lo miraba, le pegó un bofetón. La niña gritó suavemente, sorprendida.

En cuanto la albina volvió a abrir los ojos, estos volvían a tener el mismo brillo rojo obsceno de siempre. Tenía otra vez los labios apretados en pura arrogancia. Se dirigió al enfermero.

“Vuelve a hacer eso y no lo cuentas.”

“Normalmente la gente dice: `Gracias, lo necesitaba…’”

“Yo no.”

No le dio la oportunidad de responder. Se giró hacia el abogado casi inmediatamente. Durante unos segundos que se hicieron eternos, dudo.

El letrado temió un nuevo arranque de rabia por parte de la niña, pero no era eso lo que su postura indicaba. A pesar de tener el cuerpo en tensión, tenía los brazos bajados en paralelo al lado del cuerpo.

Cuando se dispuso a hablar, el abogado supo que nada de lo que la niña dijera le sorprendería.

“…. Hiperón Guzmas.”

Excepto quizás eso.

Fuera lo que fuera.

“¿Uh?” Preguntó elocuentemente.

“Mi… mi supuesto padre. No lo repetiré. Búscalo si quieres. Y ahora vete.”

“Yo… lo sie-“

“¡VETE!”

Frunció el ceño, entrecerrando sus ojos verdes. No estaba dispuesto a soportar demasiadas órdenes de una niñata pequeña. Y menos si le eran ordenadas de esa forma. Pero la había visto tan dolida hacía solo unos instantes… realmente debía admirar a su padre.

Para el abogado, era evidente que su padre les había abandonado a ella y a su madre cuando la niña cumplió la edad suficiente para no caer muerta a la primera de cambio. Y todo porque la niña había nacido con una piel demasiado delicada para tomar el sol. Con unos ojos como zafiros. Con unos cabellos de anciana.

“… Dile a Aurora que lo siento.”

Pyros resopló, cansada. Estaba claro que no quería repetirle de nuevo que se fuera. La próxima advertencia no sería verbal. No es que le tuviera miedo, pero no le convenía perder la confianza de la niña por una pelea estúpida. De verdad, necesitaba este caso, tenía que ayudarla él.

Se despidió de ambos con un gesto tranquilo y una sonrisa de circunstancias en los labios. No cerró la puerta por miedo a dar un portazo. En cuanto Pyros y Miguel se quedaron a solas, él no tardó en pedir explicaciones.

“¡¿Se puede saber que te ha dado?! Te has tirado encima de él como una posesa. ¡Y es la segunda vez!”

“… No fui yo.”

“Ya. Claro. Pues yo seguro que no fui…”

“Fue Aurora.”

El médico la miró en silencio. Tenía la decencia de no dejar caer algún chiste malo ante eso, pero eso no significaba que la creyera.

“Ese… abogado la saca de mí. La pone nerviosa hasta que explota y me vence. Si no hubieras estado espiándome con las cámaras como siempre…”

“¡Eh!”

“… lo habría matado. Estoy segura. Con sus… mis. Con mis propias manos.”

“Las viejas costumbres…”

“Nunca he matado un inocente, Miguel, y lo sabes. Nunca he matado sin fuego. Nunca he matado si no era a sangre fría, planeado meticulosamente. Pero ahora… lo hubiera hecho. Sin ningún remordimiento, con todas mis…. Con todas sus… Con nuestra fuerza.”

“… ¿Crees que Aurora lo perdonará?”

Pyros rió y recogió con las dos manos el pequeño bote de pintura que había estado buscando durante toda la conversación. No era ni rojo, ni amarillo, ni negro, así que le costó encontrarlo. Estaba por estrenar. Psh.

“Créeme, Miguel. Para Aurora ya no hay nada que perdonar ahora mismo.”

Con el pincel mojado en la nueva pintura, tapó los agujeros blancos que manchaban su negro cuadro.

Bueno. Suyo era un decir. Lo había pintado con sus propias manos, pero si fuera por ella ya se lo podían haber llevado hace rato. Pero ya me entendéis.

Ahora el cuadro lucía negro. Totalmente negro. Como una oscura noche en las montañas.

Excepto por dos puntos verdes en el medio, que parecían sobrevivir a la total negrura e iluminarla. Pyros puso los ojos en blanco ante tal tontería y empezó a limpiar los pinceles, contenta de haber acabado con los caprichos que en su interior nacían.

A Miguel, al mirar al cuadro, le pareció que esos dos puntos verdes estaban a punto de pestañear en ese momento. Como dos grandes ojos verdes. ¿De qué le era familiar…?


¿De qué le era familiar ese nombre?... El abogado seguía preguntándoselo. En la ficha quedaba bien claro que los abogados del padre habían consentido a regañadientes colocar su nombre en la partida de nacimiento, ya ni hablar de otra información.

Pero el nombre no paraba de rondarle la cabeza. Lo había leído en alguna parte. Lo sabía. Pero no sabía especificar donde, y ese era el problema.

Le sonaba a algo importante. Era inequívocamente un nombre griego, y no es que se escuchen muchos nombres griegos cada día por la tele.

Recuerda el nombre de una leyenda también. Una leyenda mitológica, si. Pero está seguro de haberlo escuchado en otra parte. Frustrándose por su incapaz memoria, decide hacer una búsqueda intensiva por internet.

Al consultar la primera entrada donde le dirige el buscador al insertar el nombre, ya deduce que la búsqueda intensiva se quedará en solo búsqueda, porque de intensiva poco.

Hiperión Guzmas. Magnate del petróleo. El segundo hombre más rico del mundo.

Mamá tenía razón, abogado, la pequeña Aurora sería definitivamente un buen partido.


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Ale, que us ha semblat? Curt? Llarg? Pesat? Us ha agradat? Voleu pa’mb oli? ò.ó

Y aviam, que pensen els meus nens?...

Dai: M’agrada escriure la mare, sisplau, que surti més... però m’agradava més el primer cop que va sortir, aquest cop el seu tros es feia pesat... sense ofenses! Jeje... M’agrada la idea de que la Aurora estigui més a la superfície del que sembla, que la Pyros no la controli tant com pensava.

Doi: Has de practicar més la Pyros traumatitza (aka Aurora), no acaba de “quajar”... crec que t’estàs embolicant massa, aviat et perdràs tu mateixa en la teva trama... i jo vull que surti el Miguel! M’agrada el personatge!

Dai:... gay...

Doi:... lesbiana...

Digi: Omnifilica m.m

Perdona Digi però es que ara mateix et veia dient això xDDDDDDDDDDDDDDDD Esperu una actualització aviat amb uns drabbles d'aquells amb les cançons wachipunxis m.m xDD

Rojo ù.ú

dijous, març 19

En fi, aqui teniu un escrit una miqueta... diferent del meu estil xD També he decidit que fare les votacions de la Dai el Doi cada cop que publiqui alguna cosa ara, que ells són més sincers que jo xDD

aviam, el fic torna a ser de hetalia xD El prota es el meu adorable Ivan, Russia ù.ú i tmb surt Yao, China xD no crec ke hagueu de sapiguer gaires coses... Alfred es America per cert! xD

El context historic al final, pk no us emporteu spoilers xD

Pairing: Russia/China
Ratting: una mica G xD
Fluffyness: 3/10
Angst: 8-9/10
Sex: 0/10 (no crec ke aket marcador puji gaire en els meus fics ^^U)
Comedy: 0/10 (Ho juro! no es comic! O__O)

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Mama, just killed a man.

La sangre se ha acabado encharcando. Un gran y brillante charco con diferentes tonos de rojo. Dentro de su cabeza, Ivan sigue tarareando la canción.

Ahora solo queda un gran océano en el que postrarse a cuatro patas, rendido, donde antes tuvo su gran imperio. Solo él y el cenagal rojo. Brillando obscenamente. Luciendo sus matices. Nadie más. Ya no queda nadie más.

Porque todos le han abandonado. ¿Para qué quedarse? ¿Qué sentido tiene ahora? Ya es demasiado tarde.

Anyone can see. Nothing really matters, nothing really matters to me.

Ivan ni siquiera sabe si la charca brilla por la luz del sol o bajo la luz de la luna. Quizás lo iluminen las estrellas. Prefiere no alzar la vista. Si alza la vista, sus ojos verán algo más que un gran y bonito aguazal rojo. Y sus ojos han llorado ya tanto que ni siquiera les queda una sola lágrima que derramar. No desean ver de donde procede el improvisado río magenta.

Una vez su hermana le leyó que solo podemos llegar a llorar 34 lágrimas. Ni una más.

Sinceramente, le importa más bien poco si ha cruzado ese límite. Sigue sin alzar la vista del brillo de la sangre.

Empezó con rojo, acabara con rojo.

¿Ironía? Quizás. Ivan nunca fue muy bueno a la hora de juzgar figuras literarias.

anyway the wind blows…

Ivan...

Incluso el viento parecía querer reírse de él.

HaS fRaCaSaDo.

Has fracasado.

Te lo decíamos y no nos hiciste caso.

Ahora has fracasado.

Todo es por tu culpa.

Todos dicen lo mismo. No les hagas caso. Mejor seguir eternamente en este charco. Eso es, túmbate, descansa. Te lo mereces, Ivan. Porque no fue culpa tuya, no fue culpa tuya, no…

Put a gun against his head.

… las banderas de mi gente, la gente que yo mismo deje morir, que yo mismo maté, también eran rojas…

Pulled my trigger, now he’s dead.

“Mama , just killed a man...”

La frase le parece ridículamente divertida al cantarla. Sin poder evitarlo la risa histérica que lleva horas intentando matar en su garganta gana la batalla y sale el exterior. Todo está en silencio excepto él. Como si lo profanara.

“¡Ivan!”

Su risa se detiene de golpe. Vale. El viento no tiene nunca una voz tan dulce.

“Yao.”

No es una pregunta. Simplemente una afirmación.

Afirmación que constata al ver la asustada mirada negra del chino de reojo y sus labios finamente lineados en una sonrisa triste. Sabe que a él le encanta esa sonrisa triste.

Easy come easy go, will you let me go?

Para ver más tendría que girarse. Un poco, solo un poco, pero no quiere ver más de lo necesario. No quiere ver más, no quiere, no, no…

“Ivan, mírame.”

E Ivan obedece. Yao lleva el pelo suelto. Bien. Le gusta el pelo suelto. No le gusta cuando lleva su larga melena negra recogida en una seria y sosa cola de caballo. Aunque, a veces, el pelo suelto le tapa su hermosa sonrisa triste.

I see a little silhouetto of a man. Scaramouche, scaramouche will you do the fandango?

Yao se arrodilla delante de él. No te has puesto tu traje rojo. Bien. Bien. No hubiera soportado verte en rojo. No ahora. Con cuidado, con cuidado, no manches ese traje blanco.

“Yao... estoy solo… me han dejado solo…”

“No estás solo, Ivan, no estás solo. Me tienes a mí, ¿verdad?”

“…”

“¿Verdad, Ivan?”

“Verdad…”

“¿Me quieres a tu lado, Ivan?”

“Más que a nada ahora mismo…”

“Entonces me quedare a tu lado. Y tú te quedaras a mí lado. Porque debemos estar siempre juntos, ¿Recuerdas, Ivan? Siempre juntos. Esa fue nuestra promesa. Y ahora me protegerás para cumplirla, ¿Verdad, Ivan?”

“Siempre…Juntos…”

Sin saber cómo, Ivan ha terminado abrazando el cuello del asiático, escondiendo su cara entre su cabeza y su hombro. Sigue temblando y sollozando, y sin una sola lágrima que derramar.

Porque ya las ha derramado todas.

Las 34.

Si. Eso fue lo que le prometió el primer día que Yao se vistió de rojo. Uno con el otro, conectados con hilos rojos en nuestros meñiques. Esa fue su promesa. Y ahora cumplirá.

Protegiéndolo, la cumplirá.

Con su vida, la cumplirá…

Carry on, carry on ,as if nothing really matters

Ivan levanta la vista. La clava en los negros y oscuros ojos de su supuesto protegido y coloca sus ensangrentadas manos en su cara. Yao sonríe y apoya su frente en la del ruso. Otra vez esa sonrisa triste. Sonrisa triste, sonrisa triste... Le encanta esa sonrisa triste. Porque solo él puede provocarla. Solo a él se la dedica Yao.

Te quedaras a su lado, ¿Verdad, Ivan? Le protegerás a tu pesar. Aunque tu necesites su protección más que él la tuya. Aunque estés tan cansado que no te atrevas a levantarte. Aunque lo único que tu tierra puede ofrecer ahora sea sangre. La sangre de tu gente. La sangre de la gente que tú mataste… ¿Verdad, Ivan?

No. No. Tu no. Porque no fue culpa tuya. No. No fue culpa tuya…

Aterrado Ivan observa que ha manchado la clara piel de Yao con sus manos. A él no parece importarle. A Ivan, si. Sangre roja. Sangre perversa. Sangre que manchará mi querida sonrisa triste.

Ivan lame con cuidado los rastros de sangre en las mejillas de Yao. Con cuidado. Con cuidado. No manches ese traje blanco. No lo manches. Con cuidado.

Cuando ha acabado, Ivan se relame de los labios los restos del salado líquido. Yao está limpio ahora. Nadie tendría que ver su cuerpo manchado por este líquido. Nadie. Cuando acaba, Ivan empieza a mordisquearle cariñosamente la oreja.

“Ivan, mi pobrecito Ivan… ¿Qué te han hecho?”

Él nota las blancas manos del asiático en su rubio pelo. Suaves suaves manos.

“No sufras, Ivan, no sufras. Yo estoy aquí. Y tú conmigo. Nos mantendremos juntos, ¿Verdad, Ivan? No nos separará nadie. Ni siquiera Alfred.”

Ivan muerde con más fuerza la oreja.

So you think you can stone me and spit in my eye?

“Solos tú y yo, Ivan. Y solos teñiremos este odioso mundo de rojo.”.

Ivan aprieta con fuerza los brazos del asiático con sus manos.

So you think you can love me and leave me to die?

“Del rojo que tú me mostraste, ¿recuerdas, Ivan?, del rojo al que tú me llevaste, del rojo que has protegido hasta la muer…”

Yao se ve obligado a callar cuando los labios del ruso invaden los suyos. Ansiosamente, reclamando su propiedad. Como siempre. Incluso en este estado, es capaz de tomar las riendas.

Todos acaban por rendirse ante su personalidad. Tarde o temprano acabarán a sus pies. Todos.

Por eso Yao sabe que hace bien al quedarse a su lado. Por eso Yao no aparta al ruso inmediatamente de sus labios.

Ivan no le deja detener el beso para coger aire. El beso va aumentando de fuerza. De intensidad. Un poco más. Aguanta un poco más.

Yao intenta empujar suavemente al rubio para parar el beso. Ivan no hace caso. Un poco más. Solo un poco más.

Yao empuja cada vez más fuerza. Ahora no son suaves empujones. Yao se retuerce y de entre los labios se intuyen sus gemidos aterrados. Abre los ojos asustado para ver que los ojos violetas del rubio han permanecido abiertos todo el rato.

Beelzebub has a devil put aside for me, for me, for me…

Cuando Yao consigue despegarse, aspira fuertemente, casi con dolor, intentando coger el aire del que se le privaba. Ivan sonríe. Yao se asusta al ver que vuelve a relamerse sangre de sus labios.

Se lleva la mano a la boca para apartarla aterrado al segundo siguiente. Está manchada. Tiene el labio inferior roto.

“I-Ivan…”

No tiene tiempo de apartar la vista de su mano y dirigirla al rubio antes de que el reverso de una mano blanca se estampe en su cara violentamente. Yao acaba en el suelo. En el charco rojo. Se ha manchado su traje blanco. Se ha manchado.

“Pero ahora no importa, no importa, no, porque a Yao le gusta el rojo…”

I’m just a poor boy, I need no sympathy.

Ivan agarra con fuerza los cabellos del moreno. Con mucha fuerza. Le levanta la cara al chino del suelo y la pone en frente de la suya. Ahora está en cuclillas. Yao lo mira sin entender.

“A Yao le gusta el rojo. Le gusta mucho el rojo…”

“Ivan…”

“Pero Yao olvida que yo se lo enseñe…”

“Por favor…”

“Porque yo lo invente, ¿sabes Yao? Yo lo inventé. Y era perfecto. Era el color perfecto. Era el plan perfecto. El plan perfecto…”

Yao tose. Salpica de la sangre de su labio roto la mano del ruso. A este no le importa en absoluto. Estaban manchadas de todos modos.

“Todos iban a ser felices, ¡felices! Podíamos haberlo hecho, ¡De verdad podíamos! ¡No fue mi culpa! ¡No la fue! ¡Todo se estropeo! ¡TODO!”

Ivan aplasta la cara de Yao contra el suelo de nuevo, con mucha fuerza. Yao gime de dolor.

Mama, life has just begun…

“Mira como ha acabado mi pueblo, Yao. ¡Míralo! ¡Saboréalo! ¡Sumérgete en el rojo que tanto te gusta ahora!”

Ivan suelta la cabellera de Yao con un movimiento brusco y se levanta.

…but now I’ve gone and thrown it all away!

“No me hagas perder el tiempo ahora. Ya he perdido bastante.”
Se da la vuelta y habla de espaldas al asiático.

“No te creas diferente a los demás, Yao. No puedes utilizarme. Fuiste útil en su momento… no más.”

Yao se ha arrastrado hasta llegar a agarrar la pierna del rubio.

“Ivan…”

El susodicho le responde separándolo de su pierna con una patada. Yao termina de cara hacia arriba. Sigue tosiendo. Cada vez sangra más su labio inferior.

“Seguro que te irá bien con el comunismo si te gusta tanto… ¿verdad, Yao~?”

Sometimes I wish I’ve never been born at all…



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Context historic, si no l'heu deduït:

Està situat cuan Russia va deixar el communisme, despres de tots els... desagradables fets que van passar xD Russia va convençer a China per a entrar al communisme despres de mooolt esforç i tertulies dels presidents, i quan Russia volia abandonarlo era China la que insistia a que es quedes al communisme ^^U

Aquesta es la meva visió d'aixó hetalia-style xD


Dai: T___T Russia fa molta por! Amb lo mono que pot arribar a ser... pk escrius aquestes coses si saps que no es lo teu l'estil dark? Va, esciur comedia, escriu comeeedia...

Doi: Crazy!Russia mola ù.ú (perdona Digi T.T xDD) apart d'aixo, si, no es el teu estil, pero no veig pk no pots intentar-ho mes... ke no serveixi de precedent ¬¬

Edit! Les frases en angles i cursiva son de Bohemian Rhapsody, de Queen, i no, no estan pas en ordre ni molt menys xD

Happy bday!

dimecres, febrer 25

Ale m'he esforçat per escriure algo de Pyros per el teu cumple, aviam si t'agradaaaaaa~ i sino gomen T___T xDDD no es gaire llarg...xD

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“Dentro encontraras su cuaderno de bocetos. Nunca se separa de él. A Pyros no le gusta dibujar, lo encuentra inútil. Sin embargo… - tragó saliva. - … a Aurora le encantaba.”

Miguel abandonó la sala. La niña gimió en sueños, no se entendió lo que dijo. El abogado cogió el cuaderno y lo colocó en la maleta, al lado de la carpeta rojiza. Tenía muy claro a quién debía enseñarle esos dibujos.

Se fue corriendo a la salida. Casi se lleva por delante al señor de la limpieza. Le pidió perdón mientras seguía corriendo botando en una pierna.

Luego llegó la parte de la seguridad.

DNI. Pasaporte. Detector de metales. Escáner de huellas dactilares. Escáner de retina.

Vale, con eso último he exagerado, pero es que me parecen muy modernos y elegantes.

En cuanto por fin llegó a la salida tardó 10 minutos más a encontrar su coche. Corolla Sedán negro. Dejó la pequeña mochila en el portaequipajes con cuidado antes de sentarse en el cómodo asiento y arrancar. Ni siquiera le echó un vistazo a los presuntos dibujos. No tenía ninguna prisa.

Y, entre vosotros y yo, le daba un poco de miedo lo que pudiera encontrar. Pero no digáis que os lo he dicho. La versión oficial es que él se mantuvo en todo momento de parte de Aura.

La cual en ese momento se despertó en los brazos del enfermero. Camino a su habitación. Más bien, en la puerta de su habitación. En cuanto se hizo cargo de la situación, volvió a cerrar los ojos con fuerza.

“No cuela, monada. No te morirás por llegar hasta tu cama. Te he puesto poco sedante…”

Los labios de la chica se contrajeron en una mueca a modo de respuesta., pero siguió sin abrir los ojos. Miguel puso los suyos en blanco y sin más lucha dejo a la pequeña en la cama él mismo.

La decoración de las habitaciones en ese manicomio no era nada del otro mundo.

Bueno… más bien dejaba mucho que desear.

Estoy siendo muy generosa. Demasiado.

No había decoración en absoluto. Las paredes grises, la blanca puerta en una de ellas, la cama, y un orinal. Pyros se las había arreglado para que Miguel le dejara tener un pequeño escritorio blanco.

Todos esos colores claros disimulaban un poco la palidez de la pequeña.

Y lo odiaba.

Pero ahora se hacia la dormida, así que no era tiempo de quejarse. Miguel se quedó un rato de pie en la cama. Pyros concentraba toda su atención en no abrir los ojos ni un poquito. El joven enfermero suspiro.

“No pienses que también te voy a poner el pijama yo…”

Pyros levantó una ceja. ¿Qué te hace pensar que te hubiera dejado? Parecía ser el mensaje.

Miguel se aguantó la risa. Acercó la mano para despeinarle el blanquecino cabello a la niña cuando esta súbitamente levanto la mano y se lo impidió con un movimiento seco. Ahora tenía los ojos abiertos.

¿Os han mirado nunca unos ojos de fuego enfadados? No es agradable.

Las reglas con Pyros eran claras. Si me gustas, puedes quedarte. Mírame, Quiéreme, Quédate cerca. Pero no me toques si yo no te lo permito. O simplemente te arañare como un gato.

Miguel se preguntó qué tipo de gato sería la chica mientras salía de la habitación haciéndose el dolido y murmurando algo sobre extra de pimiento en la cena. Ambos sabían que ese era un castigo demasiado cruel para que lo cumpliera.

Pyros se sorprendió a si misma sacándole la lengua de forma infantil. ¿Qué le faltava ahora? ¿Jugar con muñecas?.
Mientras tanto, el letrado había llegado a su destino. Calle manzana nº29. Según el cartel, un gabinete psicológico. Según las habladurías, uno de los mejores.

Llamó al timbre de la consulta y esperó un momento. La puerta se abrió automáticamente con un zumbido y el letrado empujó para abrirla. Dentro, una chica joven le saludo desde la mesa caoba que ocupaba la recepción.

Hola, cuánto tiempo. Hola Laura, he estado ocupado, ¿Está María en su despacho? Si, ya la he avisado.

Laura nunca daba más conversación de la necesaria si te notaba con prisas. Siempre le pareció la secretaria perfecta.

Así que el abogado llamó a la segunda puerta blanca de la izquierda. Una voz femenina le invitó a entrar, y utilizo la manecilla par abrir la puerta y entro. Dentro le esperaba una mujer de mediana edad con el pelo caoba a lo presentadora de informativos, media melena con las puntas hacia arriba, con unas pocas canas que no se molestaba en disimular y una gran sonrisa en la cara. Vestida totalmente de lila.

Quizás el lila tenía algún significado psicológico. No lo sabía.

“Hola. Laura me dijo que podía pasar. Siento interrumpir si tenías algún caso urgente.... – espero un momento antes de continuar - Mi cliente me ha proporcionado algo de material con el que trabajar su perfil psicológico. He pensado que podrías ayudarme.”

La mujer levantó una ceja molesta.

“¿Este es modo de saludar a tu madre?”

El abogado suspiró.

“No empecemos, ambos estamos trabajando…”

La madre frunció el ceño. El letrado se apartó el flequillo de la cara de un soplido y le dio un beso en la mejilla a María.

“Esto está mejor. Que yo sepa uno puede saludar a su madre estando de servicio.”

“Lo que tu digas. ¿Empezamos ya?”

“Ah, solo me quieres por mi inteligencia superior…”

El letrado abrió la carpeta roja y saco de ella el pequeño cuaderno. No se había fijado, pero en la portada estaba escrito el nombre de la niña. Aura. No Pyros.

“Este es el cuaderno de mi cliente. Según el enfermero que la cuida…”

“¿Es guapo?”

“… a la personalidad dominante de la chica no le gusta dibujar. Aún así, lo sigue haciendo. Antes del accidente al angelito le encantaba dibujar. ¿Crees que podría ser importante?”

María se limitó a abrir el cuaderno por la primera página. El abogado se colocó detrás para mirar también lo que su madre vería. Ninguno de los dos parecía extremadamente sorprendido. Pasaron una página mas. Y otra. Y otra. Al final del cuaderno, la reacción era la misma.

“Vaya. Realmente le gusta el fuego a tu novia.”

“¿Lo dices porque el 90% de los dibujos son de una hoguera? Que lista, ¿Qué haría yo sin ti?...”

“No haber nacido. Y otro día niega lo de novia hijo mío, solo me falta un retoño pederasta… Pero no hablemos de eso ahora. El otro 10% es el que me preocupa…”


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pk un Corolla sedan?

pk no tenia ni idea de quin cotze encastarli i estaven fent l'anunci d'aket en akell precis moment ù.ú

pk una mare tant lol?

pk estic de bon humor xDDDD

Hetaliaaaaa~

dilluns, gener 19

Venga, ki no veies venir ke acabaria escrivint algo dels meus paisos ke aixeki la ma xDDDDD

Aviam, he escrit aixo per un kink, ke per als ke no sapigeu es on jo demano un fanfic amb la meva parella i el meu fetiche per a ke algú m'el escrigi, i a canvi jo escric un fic amb la parella i el fetiche d'algú.

En aquest cas he escrit un fic AntonioxRomano (EspañaxItalia del Sud xDDD) on el fetiche era la zona erogena del italià.

Coses que heu de saber per llegir el fic:

Cuan era petit, Romano vivia amb l'Antonio i ara de grans tenen una relacio molt peculiar, sempre s'estan barallant pero en realitat el Romano adora l'Antonio i l'Antonio estima molt el Romano.

Antonio: un dormilega que adora els tomaquets xD

Romano (o Lovino, m'agrada mes Romano): Al contrari del seu germa, que es feliç de la vida, es totalment tsundere, tmb adora els tomaquets i despertar l'Antonio, la seva zona erogena es el cabell arrisat que li sobresurt (el del seu germà italia del nord tmb, per si em dona per escriure un ItaliaxAlemania xD)

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Antonio miró perplejo al moreno italiano, sin entender ni pizca de lo que estaba ocurriendo.

Por la mañana, Romano se le había lanzado encima para despertarlo al ver que la intención del latino era quedarse dormido un buen rato más. Medio dormido, Antonio se lo había quitado de encima como había podido con manotazos varios.

Ok, hasta aquí, ninguna novedad. Todas las mañanas eran así con Romano (y seguirían siéndolo hasta que el chico no entendiera que levantarse a las 11 de la mañana era algo inhumano).

El problema empezó cuando, “sin querer”, agarró al italiano y este acabó debajo de las sabanas y de Antonio, mientras intentaba zafarse (no con mucho ímpetu) y Antonio le agarraba las muñecas suavemente (ninguna novedad tampoco).

Romano puso su cara de “esta me la pagas”. Sabía que a Antonio le perdía esa cara.

-¡Fermare! ¡Para!

Italiano. Eso también le encantaba. En realidad él adoraba todo lo que Romano hiciera, pero eso era otro tema. Antonio le lamió el cuello y el italiano respondió con un débil gemido.

Intentaba sofocarlos, pero no podía engañarle. Sabía que disfrutaba con sus “sesiones matinales”. Si no, no lo vendría a despertar cada mañana.En cuanto Antonio pasó de los lametazos a los besos Romano ya había dejado de fingir que luchaba. Antonio sonreía internamente mientras notaba la lengua del italiano buscando la suya dentro de su boca, y sus manos abrazándole y agarrando su morena espalda.

El latino soltó una de las manos de las muñecas del chico y empezó a enredársela entre el pelo. Sin pensar en lo que hacía.Fue entonces cuando Romano empezó a actuar raro. Sin venir a cuenta, un calambre pareció recorrerle el cuerpo y dejó ir un gemido. Un gemido desde lo más hondo de su ser.

Antonio, sorprendido, soltó sus manos del cuerpo y el pelo del chico. Romano estaba temblando aún.

-No… lo vuelvas a hacer.

-¿El qué?

-M-mi pelo, ¡No lo toques!

Antonio lanzó un resoplido. ¿A qué venía esto? Enfurruñado, alargó su mano hacia el rulo que siempre le salía de la cabeza al joven.

-¿Por qué no tendría que tocar tu…?

En cuanto sus manos rozaron su pelo, Romano volvió a tener un espasmo de placer. Antonio soltó la mano de golpe. Pero esta vez, ya había comprendido lo que sucedía. Mientras sonreía, una especie de plan pasó por su cabeza.

Volvió a retorcer el rulo entre sus dedos, mientras Romano se retorcía en la cama. Con cada gemido del chico Antonio retorcía más y más ese cabello. Romano se mordía el labio inferior en un intento inútil de para esas sensaciones placenteras. En cuanto se dio cuenta, Antonio lo estaba besando de nuevo.

- Creo que hoy nos lo vamos a pasar bien con este nuevo juguete.

-P- per favore…por favor…no…

Antonio se puso el rulo en la boca. Mientras jugueteaba con él con las manos empezó a desabrochar la camisa del italiano.

-Hablando en italiano solo me animas a que siga.

-So… lo se.

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*__* m'encanta akesta parella, al principi s'em feia raro pero ara m'encanten xD

el fic podria estar millor pero estic d'examens i no tinc gaire temps xD avis: suposo ke continuare aket fic, i com mes vagi mes... porno serà xDD ki avisa no es traidora, que diuen xD

PD: la meva parella eren AlfredxArthur (AmericaXAnglaterra) i el meu fetiche les ulleres de l'Alfred xDDDDD

Happy xmas - Pyros!!

dimarts, desembre 23

Vaaaaaale pos eso, Bon Nadal! Wah akest pas Pyros l'acabare d'aki mil anys T.T amb lo ke m'agrada escriure akesta historia... m'ho passo molt be xD En fi, aki teniu la seguent "entrega"... surt un personatge principal nou *o* he estat temptada de posarli Gabriel pero he pensat que la Jig em mataria aixi que li he posat el nom d'un altre arcangel xD

en fi espero ke us agradi ^^


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El abogado dejo pasar un tiempo antes de volver a hablar.


“Y tercera” – Pyros clavó su mirada en los ojos verdes del letrado. En la máscara de arrogancia teñida de rojo que Pyros tenía por ojos, se dejaba intuir una pizca de… ¿Miedo? ¿Culpabilidad? ¿Hambre?


Parecía esperar el golpe de gracia, el argumento final de porqué ella era una persona horrible y no merecía seguir viviendo… El abogado sonrió. – “Yo estoy de tu parte.” – Pyros parpadeó sorprendida.

El molesto tic-tac del reloj seguía sonando, y en ese momento tocó las 3.

Clong. Clong. Clong.

La pequeña dirigió la vista hacia el gato-reloj en ese momento. Se paso un tiempo con la mirada clavada en el, sin decir nada, con el mismo gesto sorprendido en su cara. Al cabo de unos instantes, Pyros cerró los ojos y su cara se transformo en una expresión de la concentración más absoluta.

Yo estoy de tu parte.

¿Eso había dicho, no? Y lo había dicho sinceramente.

Oh, vamos, es un abogado, su trabajo es parecer sincero. Cuando ya no me necesite me tirará a un pozo para que me ahogue, con la odiosa, horrible, agua hasta el cuello.

Aunque me ha mirado directamente a los ojos. Mama decía siempre que nadie puede mentirte mirándote a los ojos, y él tiene unos ojos verdes tan bonitos…

Psh. Mama. Solo decía lo querías oír. Solo se preocupaba de que la gente a la que quería se sintiera bien. Y mira donde la llevo eso.

Pero estas aquí ahora gracias a ella y su amor por mí, ¿no?

… Exacto. Su amor por ti. No por mí. Por la que era entonces. Por la niñata a la que abandonaron todos. Por la cría fantasmagórica que una vez fui.

Que sigues siendo en alguna parte.

Oh, cállate.

“Curioso, ¿verdad?” – Pyros había roto el silencio sin previo aviso. De hecho, tenía aun los ojos cerrados. Discutir consigo misma no llevaría a ninguna parte. Nunca lo hacía.

“¿Perdón?” – Preguntó el abogado.

“El reloj. Parece un gato que se ha tragado una bomba. ¿Por qué hace Clong, Clong para dar las horas? ¿No debería hacer Miau, Miau? ¿O mejor: Boom, Boom?”

El abogado se quedo mirando a Pyros con cara de sorpresa. Esta lo miraba, como esperando respuesta. El letrado no sabía de qué iba todo eso. Él solo había hecho un discurso emotivo y emocionante, ¿Por qué le hablaba ahora la presunta diosa de gatos y bombas?

Aunque la verdad es que el abogado había pensado lo mismo al oír el dichoso gato maligno sonar como un discreto reloj normal…

Pero no debía irse por las ramas.

No debía olvidar que estaba loca, no podía esperar una conversación racional con personas como ella… pero hacía un rato había parecido inteligente y segura de sí misma, y en sus ojos no había mostrado ningún signo de locura.

Además, ahora mismo le clavaba sus ojos de fuego, y parecía seriamente esperar algo de él. Quizás se trataba de alguna especie de prueba extraña. Había rechazado muchos abogados hasta ahora, simplemente porque le parecieron aburridos o poco inteligentes.


Él no podía permitírselo. Realmente NO podía, necesitaba este caso, hablar con ella, encargarse él de todo.

Así que optó por decir lo primero que se le paso por la cabeza…

“A lo mejor no se ha tragado una bomba. A lo mejor se ha tragado el reloj de un campanario.”

“¿Cura incluido?”

“Cura incluido. Y monjas y todo. Era un gato muy malo.”

Pyros asintió, como satisfecha por la respuesta, y sonrió. Luego volvió a mirar directamente al abogado.

“Normalmente un adulto no se hubiera molestado a contestar esta pregunta. Ni se hubiera puesto de mi parte ante crímenes que ni niego ni me avergüenzo de cometer. Me ven como una niña estúpida y esquizofrénica incapaz de entender la situación, pero tú me la has explicado claramente. Supongo que eres especial.”

“Supones bien.”

Pyros suspiró y empezó a juguetear con su cola. No tenía el pelo muy largo, así que tenía que poner la mano casi en la nuca.

“En fin, veamos esos casos, ¿para eso está aquí el abogadito no?”

El abogado soltó aire. Por fin. Sacó de debajo de la mesa una maleta, y de ella una carpeta enorme. Una carpeta rojiza.

“¿Todo esto es sobre mi? Que dudoso honor…”

“Y tan dudoso… en fin, ahora te iré hablando de cada caso y tú me dirás tu opinión al respecto.”

“¿Es que tengo que tener una opinión?”

Que poco había durado la Pyros buena y sencilla que lo había alabado hacía un momento.

El abogado fue sacando uno por uno los casos. Pidió a la niña que le diera una breve descripción de cada uno para tener algo con que trabajar, y ella aceptó (o al menos no se negó).

“A ver, el primer caso. Tu primer incendio. El matrimonio Soto. Murieron asfixiados por el humo en su casa mientras dormían. El fuego no llegó a tocarlos, se encontraron los cuerpos en perfecto estado, en la cama, con caras de angustia.”

“Si. Me costó mucho, pero no me interesaba que la policía tuviera que identificar los cadáveres, no quería dar trabajo extra.”

“Muy considerado por tu parte.”

“Gracias.”

“…”

“…”

“¿Es que no vas a decir nada mas?”

“No. Bueno, sí: Se lo merecían.”

El abogado puso los ojos en blanco y prefirió pasar al segundo caso, antes de que su cliente dijera algo que empeorara aún más las cosas. La verdad es que la mayoría de casos siguieron más o menos el mismo esquema de conversación, y a la autora no le apetece reescribirlos todos…

Es lo que tiene que esto sea mi historia. Puedo saltar atrás y adelante como me dé la gana. Pero no demasiado. No quiero adelantaros cosas antes de tiempo.

En fin, caso por caso Pyros y el abogado fueron pasando lista de todos los casos de la carpeta rojiza. Todos se trataban de incendios, y, según Pyros, todos se lo merecían.

No dio más detalles. Según ella, no los necesitaba. Su trabajo como abogado consistía en investigar porque ella era inocente, ¿no? Y llegados a este punto, le toco al abogado explicarle a la pequeña las diferencias entre ser abogado y detective. Más o menos media hora. Pausa para el café, y media horita más.

“Y en fin, este último caso… es el único que no se trata de un incendio. Se te acusa de provocar el tiroteo que mato a… tus antiguos abogado y psicóloga. Un hombre de unos 49 años y una joven de 25. Ambos fueron heridos por una bala perdida, y resultó imposible determinar de quien fueron los disparos que resultaron mortales ya que todo el cuerpo de policía utiliza el mismo armamento y balística. Aún así, se te acuso del tiroteo por causarlo tú en un intento de fuga según los testigos…”

El abogado se quedó unos segundos mirando los papeles, con la mirada perdida. Ambos estaban en silencio, y parecían esperar a que el otro lo rompiera. Y el dichoso tic tac seguía sonando de fondo.

Al rato el abogado finalmente levantó la vista.

“¿Qué, ellos también se lo merecí… an?”. El letrado se sorprendió al ver que la pequeña diosa no estaba en su posición segura de “esto no va conmigo”. Ahora se había cogido los brazos con las manos a modo de protección y apretaba con fuerza con la mano derecha y parpadeaba seguidamente. Cuando empezó a hablar, lo hizo atropelladamente y al abogado le costó captar algo de sentido en sus palabras.

“Fue… un accidente, yo… me giré bruscamente sin querer cuando me trasladaban hacia donde se celebraba el juicio… ese policía… él me vio y… era joven ese chico, me tenía miedo… y al ver que me giraba tan súbitamente supongo que se asusto… todo paso muy rápido, muy rápido… él señor abogado notó que algo pasaba y se puso delante de mi… ¡No te muevas!, decía, no te muevas… ¡y no me moví! ¡Y debí haberlo hecho! Porque el policía tenía una pistola. Al cabo de unos segundos, ¡Pam!, el señor abogado yacía en el suelo… mucha sangre, mucha sangre, pero en seguida me taparon para que no lo viera… y muchos disparos seguidos, ¡Pam! ¡Pam! Creo que los otros policías también se asustaron, y todos dispararon sin saber a qué… pero no me tocó ninguno, no me tocó ningún disparo… ninguno… Cuando todo paró levanté la vista, y ella estaba allí… siempre estaba guapa, muy guapa, era un ángel… y ahora un ángel manchado de rojo… me miraba, me miraba con los ojos fijos, con las manos frías… creo que grite… por lo menos, se escuchó un grito.”

De pronto, Pyros se levantó, y por encima de la mesa cogió las manos del abogado. Parecía al borde del llanto. El abogado no había sabido que hacer mientras Pyros revivía el momento de esas muertes, y no sabía qué hacer ahora. El cambio había sido brutal. Sus manos frías temblaban envolviendo las suyas y sus ojos pasaron de confianza absoluta a un miedo irracional. Parecía otra.

“¡Tiene que ayudarme! Por favor, yo no lo hice, tiene que creerme… ¡Tiene que creerme!”

En cuestión de segundos, y en cuanto el abogado se dio cuenta, dos oficiales habían entrado y rápidamente levantado a Pyros y la habían colocado contra la pared, una agarrándola por cada brazo, impidiendo que se moviera. Al principio Pyros no se resistió, pero al volver en sí empezó a intentar zafarse de los agentes, sin éxito. Otra agente, al parecer de mayor grado, y también de mayor edad, debería tener unos 40 o 45 años, entró e interrogó al abogado.

“¿Se encuentra bien?”

“¿Eh?...- el abogado aún no era consciente de lo que ocurría - ¿Qué le están haciendo? ¿Porqué cogen así a la niña?”

“No le pasara nada. ¿Está usted bien?”

“¡Claro que estoy bien! ¿Por qué no debería estarlo? ¡Dígales que la suelten!”

“No puedo hacer eso. Hemos visto que la paciente se le tiraba encima, y hemos actuado rápidamente, temíamos por su salud.”

“¿Por mi salud? ¡Por dios, es una niña de 16 años!”

“Usted no sabe de lo que es capaz esta niña, señor, créame, solo nos preocupamos por su seguridad.”

“¿Mi seguridad? ¿MI seguridad? ¡¿Y qué hay de la suya?!”

Al ver que la agente se disponía a girarse al dar por sentado que él estaba bien y sin hacer caso de sus comentarios, en el abogado se encendió algo. Zanahorias, Prepotencia… e Injusticia. Esos eran los tres tabúes para él, y, como es típico de los tabúes, no los permitía. La agarró por el hombro.

“¿Me va a escuchar o…?”

De golpe se encontró con su cara aplastada en la pared, su brazo retorcido y la agente agarrándoselo. No le dolía en exceso, la agente se moderaba, pero no se podía mover.

“Me alegro de que se encuentre perfectamente, señor. Supongo que entiende que tenemos que preocuparnos por usted, nos guste o no, le guste a usted o no. La pequeña estará bien… estará perfectamente. No se preocupe, y preocúpese por usted…”

Lo soltó acto seguido. El ojiverde fregó la parte del brazo donde la agente lo había tenido agarrado para aliviar la molestia. Era fácil aprender que se seguían serias normas en ese sitio.

La agente hizo una señal con la mano y un enfermero joven entró. Tenía el cabello negro recogido en una larga coleta y un andar tranquilo pero algo inseguro al notar todas las miradas en él. Miró a modo de disculpa al abogado brevemente, parecía haber visto lo ocurrido. Recibió un gesto de “no te preocupes” a modo de respuesta.

Acto seguido se dirigió hacia la pequeña y empezó a sacar la jeringa de su bolsillo y colocarla en la mesa. Al verlo, Pyros dejó de forcejear y, poniendo los ojos en blanco, hizo un largo suspiro. Parecía totalmente resignada.

“¿Tanto me he pasado esta vez Miguel?”

“Tú dirás, desde ahí fuera nos ha parecido que te le tirabas encima, no sabía que te iban maduritos la verdad.”

“Oh vamos, no voy tan desesperada. Antes me tiraría encima tuyo…”

Miguel soltó una pequeña risa. Pidió a los agentes que la soltarán, y en cuanto Pyros estuvo libre empezó a arremangarse la bata blanca sin que hiciera falta pedírselo. El enfermero desinfectó una parte del brazo un momento con algodón.

“Lo siento Aura… sabes que preferiría no hacerlo.”

“No me llames así… y nunca pidas perdón por hacer tu trabajo. Te disguste o no, es tu trabajo y tú no tienes ninguna culpa. – Pyros dirigió su mirada hacía el abogado. – y tu tranquilo, esto no es tan malo como parece, no la líes tanto y no te preocupes por mí que no necesito un caballero andante… y gracias por todo, te esperare por aquí.”

Al notar el pinchado Pyros puso una expresión de dolor un instante. Al cabo de pocos segundos los ojos se le empezaron a cerrar. Lentamente. Poco a poco. Suavemente…

“Vale chicos, está completamente dormida. Vámonos.”

Miguel cogió a la niña en brazos. La cara blanca se le desplazo al lado. El enfermero le aparto el flequillo de la cara. Con los ojos rojizos cerrados realmente parecía una princesa con la piel clara, era tan frágil…

Miguel se dirigía andando hacia la puerta. Se detuvo al lado del abogado, sin girarse. Mirando cada uno hacia el lado contrario al otro.

“No he escuchado muchas veces que el angelito dé las gracias a alguien. Si has conseguido su confianza te mereces también la mía supongo…”

Se quedó quieto al decir eso. El abogado no sabía si esperaba una respuesta, no sabía que contestar a eso la verdad. ¿Debía decir que gracias simplemente o…?. Luego lo comprendió. Poco a poco, la sala quedó vacía de policías. En ese momento el enfermero dirigió la mirada hacia la silla donde Pyros había estado sentada. El abogado la siguió hasta fiarse en la bolsa que esta llevaba al entrar.

“Dentro encontraras su cuaderno de bocetos. Nunca se separa de él. A Pyros no le gusta dibujar, lo encuentra inútil. Sin embargo… - tragó saliva. - … a Aurora le encantaba.”

Miguel abandonó la sala. La niña gimió en sueños, no se entendió lo que dijo. El abogado cogió el cuaderno y lo colocó en la maleta, al lado de la carpeta rojiza. Tenía muy claro a quién debía enseñarle esos dibujos.



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Si, es diu Miguel, que pasa? l'altre opció era Rafael i no m'agrada xD

m'encanta l'abogat, pero en aket capi no m'agrada gaire ù.ú

ke opineeeeu? ^^

About strange pairings

dijous, desembre 4

Bueeeeeeeeeno, m'he decidit a fer uns minisongfics com fa la jig (o a intentar-ho xDD) i els hi ha tocat a l'Edu i al Rap, pero tranquils, que todo queda en amistad, en serio xDDD (tot i que les verdaderes fans del yaoi sabem que l'amistad entre hombres it's an illuuuusion xD)

Per contrarrestar el pesimisme dels meus autocoments, he fet els coments de la dai i el del doi xDDDDDDDDDDD


1- Vanilla – Gackt (Spanish fan dub by Dark Shingo)

“¿Puedo amarteeeee~?”
Esto estaba resultando irreal.
“Tiemblo por teneeerte...”
MUY irreal.
“Rodaremos por el pisoooo”
Simplemente ¿Qué? Ese falsete le había matado…
“Más duro, profuuundo…”
Vale… ¿QUÉ?
Esto había llegado demasiado lejos. El chico leopardo estaba bailando lascivamente la canción que sonaba en el reproductor, moviendo las caderas. Albert miraba desde la puerta sin atreverse a decir nada, para no hacer notar su presencia. Ahora la canción se había descontrolado del todo.
“Edu…”
El mencionado paró de bailar en seco. Fue girando su cara, rojo como un tomate maduro.
“E-esto…”
“¡¿WTFoe estabas haciendo?!”
“Nada…”
“Pues… ¿podrías seguir sin hacer nada? Me estaba gustando.”

Dai: Aquí m’encanta imaginar-me l’Edu ballant vainilla xDDDD Te que estar superkawaii xD Y la frase del final m’agrada, I love dramatic final quotes xD
Doi: ¿Què collons pinta l’Edu ballant vainilla? ¿Què collons pinta el rap mirant? Sentit: aquest fic no en te ningun xD




2-Nunca volverá – El sueño de Morfeo (LOL)

Edu corría por el aeropuerto. No podía creerlo. No era real. Tenía que ver con sus propios ojos que su amigo le había traicionado de ese modo. Que se tenía que enterar por terceros.
Prácticamente saltó encima de la chica del mostrador de información.
“El avión… Italia… ¿Dónde?”
Estaba exhausto. La recepcionista lo comprendió y le indicó donde encontrar el avión después de consultar el ordenador.
“¿Vas a buscar a un amor, galán?”
“Algo así, gracias…”
Se puso en marcha de nuevo.
No se iría de rositas a Italia para siempre. No sin despedirse de él. No le dejaría. Esta vez no.

Dai: Corre Edu corre! Se que es LOL aquest fic pero queden monos no? xD
Doi: No xD que vol dir esta vez no? xD un altre fic sense sentit, rap, quan vaguis a viure a Itàlia avisa’ns eh? xD




3-Anything you can do – Musicals

“Te digo que yo sería el seme si saliéramos, es que no hay otra opción posible.”
“¿Perdón? Está claro que yo sería el que llevaría la voz cantante entre nosotros…”
“Edu, a ver, no puedes competir con mis brazos de leñador…”
“Ni tú con mi altura.”
“Ja, mira como me parto.”
“Es que las chicas quieren al chico sensible para que saque su lado sexy y duro en la cama, ¿no? Está claro quién es el más mono de los dos 3D”
“Serás… pero mira, sigue habiendo una cosa que yo puedo hacer y tu no, y eso siempre me dejara en la posición de seme.”
“¿Y eso es? Y como digas talar árboles…”
“¡Comerte el chilly chicken ramen ultra picante enterito!”
“Eh, que te den”
“Que mas quisieras…”

Dai: plagi total de l’escena de operació París, perdona Jig... xD
Doi: No deies que tu eres mes de descripcions? Y lo del ramen era en serio?




Enamorada – Miranda

“Me parece increíble…”
“¿El qué?”
“Jig…”
“No continúes… ¿otro fic yaoi?”
“Exacto”
“¿Es bonito?”
“¿Eso qué importa? Es un fic yaoi ¡con nosotros! Se les ha ido de las manos a todos y no controlan, ¿es que no ven que nosotros nuca haríamos algo tan… tan… asqueroso?”
Edu bajo la vista y simplemente no dijo nada. Se levantó y empezó a recoger los discos que habían esparcido por la cama al ir escuchando música. ¿Tenía que ser tan claro? No es que él quisiera algo, ni mucho menos (puaj) pero… ¿Asqueroso? Él no daba asco… ¿Acaso no eran amigos?
Cuando Edu se quito el ensimismamiento Rap le dio una guitarra del Guitar Hero que Edu cogió.
“Me gusta mas así…”
“Si, a mi también…”

Dai: m’agrada especialment aquest no se perquè ^^
Doi: LOL que ràpid que s’arregla tot, que feliç viu la gent en els teus fics xD



Lovers in the backseat – Scissors Sisters

¿Qué era eso? ¿Dónde estaba? ¿Qué era esa sensación? Se sentía como flotando, como en otro mundo. Todo era casi blanco a su alrededor.
Albert intentó ver que era el punto que intuía a lo lejos. Se fue acercando, y poco a poco fue tomando la forma de su amigo Edu. Solo que… algo diferente.
Tenía el pelo más largo, unos ojos mas grandes y bonitos y… ¿Eso eran pechos?
“¿Edu?”
“Llámame Eduarda ahora… endoi me ha enseñado a cambiar de sexo; ahora podremos consumar nuestro amor sin que sea algo malo o extraño a los ojos de los demás… ¿Estas contento? ¿No era esto lo que querías?”
“¡NOOO!”
Albert despertó en el suelo de su cuarto, al lado de la cama.

Dai: LOL
Doi: LOL màxim.

Not so long

dimecres, novembre 19

En fi, aki una coseta rara ke de cop m'ha vingut al cap i de cop tenia ke escriure xD No se ke m'ha inspirat la veritat, pero suposo ke aket sentiment de posessio em sona molt familiar... xD

es una coseta diferent del ke solc escriure...

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Está entre la multitud. Rodeada. Acompañada.


Siempre lo está. Nunca la encuentras sola. Afirma que le gusta estar tranquila en la intimidad, pero siempre se las arregla para no estarlo. Todos la rodean y la acompañan donde vaya. Ella ni siquiera sonríe, pero pocas veces lo hace.


Por más que ella lo niegue, por más que no sea consciente de ello, se hace querer. Y mucho. Todos te darían la razón. Todos disfrutan al estar con ella. Y eso te molesta. Te irrita. Te angustia. Porque a ella le da igual si tu estas. Ni siquiera se daría cuenta si no estuvieras. Para ella eres otra persona más a su lado. Una de tantas. Una mezclada en el millón.


Cierras la mano derecha con fuerza. Con mucha fuerza, te clavas las uñas. Pero no te das cuenta. Solo la miras a ella. A sus gestos, a sus palabras, a su expresión, a sus pestañeos.


Deseas detectar algo que te indique que tanta atención la abruma, que no le interesa ninguna de las atenciones que se le brindan… pero no lo hará. Es demasiado buena. Demasiado alegre para darse cuenta siquiera de que la observas. Demasiado pura.


No como tú. Tú llevas una máscara. Una máscara mortificante. Una máscara eternamente sonriente que es lo que todos aman de ti. Idiotas. Ni siquiera saben ver que no eres así realmente. Solo ella sabe ver a través de ti, y sigue a tu lado. Solo a ella no le importa que seas quien realmente eres y no quien deberías ser. Solo a ella.


Tu mundo se para un momento cuando ella detiene sus ojos en ti. Un momento. Unos segundos solos. Pero son suficientes. Ella te dirige una sonrisa. Solo un instante. Solo a ti. Después vuelve a su cara de póquer para escuchar lo que los demás desean contarle.


Pero tú ya no escuchas. Tu corazón se te ha parado un instante. Eso es lo que te gusta de ella. Sin hablar, sin ningún gesto, sin tocarla siquiera, te ha dado lo que tú necesitabas. Se ha dado cuenta de tu estado y te ha respondido.


Esa sonrisa era su forma de decir “me alegro de que tú estés aquí”. No necesitas nada más.


Poco a poco, vas relajando tu mano derecha.

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ke tal? Soportarieu algun escrit mes en akest estil? xDD